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La fatiga pandémica no es una enfermedad, es una oportunidad para crecer

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Aunque no haya oído nunca la expresión «fatiga pandémica «, es probable que sepa exactamente lo que significa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una pandemia mundial el 11 de marzo de 2020 y, a pesar de las primeras garantías de que estaría controlada en cuestión de semanas, 18 meses después seguimos viviendo tiempos inciertos. Los jóvenes y los mayores de todo el mundo luchan simultáneamente por mantener el equilibrio mientras son bombardeados con mensajes mixtos impulsados por el miedo y el caos.

Hacia finales de 2020, la OMS hizo un llamamiento para evitar la fatiga pandémica, que describió como «una falta de motivación para seguir los comportamientos de protección recomendados por Covid-19». El Consejo Mundial de la Salud (CMS) no está de acuerdo con esta definición, que hace recaer la suposición de la deficiencia en el individuo y no en el propio sistema.

Vamos a abordar la definición incorrecta de fatiga pandémica de la OMS y lo que podemos hacer al respecto.

En realidad, la fatiga pandémica es mucho más que estar cansado de llevar una mascarilla, estar físicamente alejado de la familia y los amigos, seguir estrictos rituales de desinfección y lavado de manos, y otras directrices de salud pública sin precedentes y a veces confusas. Es perfectamente natural estar cansado de lo que ocurre.

La fatiga pandémica no es una enfermedad. Es la forma que tiene el cuerpo de reconocer que algo va mal y los efectos resultantes en nuestra salud física y mental. La fatiga pandémica es una respuesta natural a una situación antinatural que afecta a personas de todo el mundo.

Al entender lo que es la fatiga pandémica y comprender que no eres el único que la experimenta, puedes obtener la fuerza para crecer y prosperar.

¿Cuáles son los signos de la fatiga pandémica?

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Experimentar los síntomas de la fatiga pandémica no significa que esté enfermo, que falle o que tenga la culpa. Nuestro cuerpo responde a un entorno que cambia rápidamente y a situaciones no naturales.

La fatiga pandémica (también denominada fatiga Covid-19) puede asemejarse a una forma de agotamiento, un estado de agotamiento emocional, físico y mental causado por un estrés excesivo y prolongado.

Los síntomas incluyen ansiedad, estado de ánimo deprimido, irritabilidad, miedo, apatía, fatiga, aumento de peso, pérdida de peso, aumento del consumo de alcohol, dormir demasiado o muy poco, sueño inquieto, ira, sentimientos negativos, frustración o una combinación de estos. En el contexto de todo lo que hemos perdido durante la pandemia, deberíamos añadir el dolor a la lista. También debemos reconocer el reciente y dramático aumento de los suicidios.

Además de las consecuencias mentales y emocionales, los efectos físicos pueden incluir problemas digestivos, pérdida de cabello, dolores de cabeza y aumento de la presión arterial, entre otros.

La combinación de estos síntomas apunta a la necesidad de aumentar la concienciación sobre la fatiga pandémica y las formas de contrarrestar sus efectos para mejorar nuestra salud mental y emocional.

¿Quién puede padecer fatiga pandémica?

No importa si te has vacunado con Covid-19 o no, si te has vacunado o no, o cuál es tu opinión en lo que respecta a los mandatos de vacunación con Covid-19 y los pasaportes. La fatiga pandémica es algo que todos compartimos, y es perfectamente normal experimentarla en estas circunstancias sin precedentes.

Cada uno de nosotros se ha visto afectado de alguna manera por la pérdida durante la pandemia de Covid-19: la pérdida de un familiar o amigo, la pérdida de una amistad o relación debido a creencias y opiniones diferentes, la pérdida de ingresos y, lo que es más importante, la pérdida de la vida tal y como la conocíamos. Día tras día nos bombardean con estadísticas pandémicas sobre la enfermedad y la muerte, y nos recuerdan que la vida puede no volver a ser la misma.

En medio de todo esto, también tenemos un flujo incesante de información contradictoria procedente de los organismos de salud pública, investigaciones contradictorias sobre la eficacia de las medidas de salud pública destinadas a reducir la propagación del virus, e incluso la supresión de las opiniones legítimas de los expertos y de la disidencia política mediante la creciente censura y el despido de diversos científicos, médicos, enfermeras y organizaciones sanitarias de confianza.

Prolongada como ha sido la pandemia y sin fin a la vista, estos factores en conjunto pueden tener efectos significativos en nuestra salud física y mental. Independientemente de quién sea o de dónde viva, resulta difícil mantener un equilibrio mental y emocional saludable.

No es de extrañar que muchas personas lo hayan pasado mal. Pero no tiene por qué ser así.

Cómo vencer la fatiga pandémica

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Reconocerlo es el primer paso para sentirse mejor

La vida tal y como la conocíamos se ha visto alterada drásticamente por la pandemia, dejando a su paso confusión y trauma. Esta es la realidad de nuestras vidas y tenemos que adaptarnos y crecer para seguir adelante. Lo primero que hay que hacer es reconocer nuestra situación actual y saber que volver a la «normalidad prepandémica» no la va a recuperar.

Al procesar tus emociones, practicar el autocuidado y mantenerte consciente de los tiempos en los que nos encontramos colectivamente, comenzarás a construir tu resiliencia contra los impactos negativos.

Pasos para procesar el duelo

Mientras que algunas personas sufren activamente la pérdida de sus seres queridos, otras pueden no reconocer que están sufriendo las diferentes pérdidas descritas anteriormente. Esto es lo que aconsejan los expertos para ayudarle a afrontar la pérdida:

  1. Reconoce tu dolor, entiende que tu proceso de duelo será único para ti.
  2. Acepta que el duelo puede desencadenar emociones diferentes e inesperadas.
  3. Busca el apoyo presencial de las personas que se preocupan por ti.
  4. Apóyate emocionalmente cuidándote físicamente.

Al reconocer y etiquetar las emociones negativas sobre la pandemia, le resultará más fácil procesar el trauma y comenzar el viaje de curación. A través de este proceso, puedes tomar el control de tu vida.

A lo largo de nuestra existencia, los seres humanos han experimentado la adversidad de muchas formas en diversas circunstancias. Hemos sobrevivido y crecido gracias a ellos. Permite que la adversidad que estamos viviendo ahora te capacite para desarrollarte a través de un cambio positivo y entender que todos estamos conectados.

Podemos cambiar nuestra forma de pensar y aprovechar esta oportunidad para un cambio positivo.

Compruébelo usted mismo ahora mismo :

  • ¿Bebes suficiente agua? Beber agua puede evitar la deshidratación, que puede provocar un pensamiento poco claro y dar lugar a un cambio de humor y a una fatiga general. La deshidratación también afecta negativamente a la memoria, por lo que mantenerse hidratado es esencial si se sufre de niebla cerebral post-Covid. También se ha demostrado que beber una cantidad suficiente de agua tiene un efecto calmante natural, por lo que es un paso importante para controlar la ansiedad y el estrés.
  • ¿Sigues una dieta saludable? La mejora de la dieta le proporcionará mayor energía, un sistema inmunitario más fuerte y una sensación general de bienestar. Una dieta nutritiva y equilibrada de proteínas magras, carbohidratos y grasas buenas puede ayudarte a eliminar cualquier peso extra que puedas tener. Reducir la ingesta de azúcar puede mejorar el estado de ánimo: los cambios de azúcar en sangre contribuyen a la inestabilidad del estado de ánimo. Además de levantar tu estado de ánimo, una dieta saludable también te preparará para un buen resultado si llegas a contraer Covid-19.
  • ¿Estás haciendo ejercicio? El ejercicio diario es otra herramienta esencial que debe tener en su caja de herramientas para la fatiga pandémica. El ejercicio puede combatir la depresión, la ansiedad, el insomnio, el estrés psicosocial y el malestar general. Cualquier ejercicio que te ponga en movimiento y eleve tu ritmo cardíaco (especialmente en un entorno natural), ya sea correr, nadar o simplemente caminar, es fantástico. Asegúrate de hacer algo de ejercicio cada día.
  • ¿Te tomas tiempo libre para relajarte y desestresarte ? Sólo puedes controlar lo controlable. No puedes controlar la pandemia, pero puedes controlar tu respuesta a ella. Recuerda que aquello en lo que te concentras se convierte en tu realidad. Reserve tiempo en su agenda para las actividades que son importantes para usted.

Pruebe estas cosas para evitar la fatiga pandémica

  • Ten en cuenta. Comienza un diario y clasifica tus pensamientos. No ignores, pero no consientas ni te entretengas con los pensamientos negativos. En su lugar, reserve un tiempo diario para preocuparse. Aunque pueda sonar extraño, es una forma estupenda de empezar a ejercer el control sobre tus pensamientos. A la hora prevista, escribe brevemente tus preocupaciones. Si puedes pensar en una solución, toma medidas para abordar esa preocupación; si no, acéptala y sigue con tu día.
  • Prueba la regla 3-3-3. Durante la pandemia, es fácil contemplar escenarios «hipotéticos» con una serie de resultados negativos. Cuando te sientas abrumado por las preocupaciones, mira a tu alrededor y nombra tres cosas que veas. A continuación, nombra tres sonidos que escuches. Por último, mueve tres partes del cuerpo: el tobillo, el brazo y los dedos. Cuando tu cerebro empieza a correr, este truco puede ayudarte a volver al momento presente.
  • Reducir el tiempo que se dedica a escuchar las «noticias» y las redes sociales para evitar el bombardeo de estadísticas negativas sobre la pandemia y el alarmismo.
  • Reduzca el tiempo que pasa viendo programas de televisión y toma nota de cómo te hacen sentir los programas cuando los ves. Evite los programas violentos, los que le producen ansiedad o los que le parecen moralmente cuestionables.
  • Registra tus pensamientos negativos y sustitúyelos por frases que afirmen la vida.
  • Pasar el rato con amigos positivos que no arrastren todas las conversaciones a un terreno negativo.
  • Lea libros que te inspiren y alimenten tu mente. La lectura de cuentos junto a la cama también ayudará a tus hijos.
  • ¡Juega! Los juegos de mesa como el scrabble o el ajedrez fomentan el pensamiento estratégico de alto nivel y la resolución de problemas. Las que te hacen reír también son muy beneficiosas para tu estado de ánimo.
  • Larespiración profunda , la meditación y el yoga son maravillosos calmantes del estrés.
  • Limitar las bebidas alcohólicas. Si disfruta de una bebida alcohólica y se da cuenta de que la consume más de lo habitual, reconózcalo y limite o considere la posibilidad de evitarla.
  • Duerme lo suficiente. Establezca un horario regular para acostarse y trate de evitar la comida o el alcohol al menos dos horas antes de acostarse para favorecer un sueño de calidad.
  • Terapia solar. La exposición diaria al aire fresco y a la luz del sol no sólo levanta el ánimo, sino que también es un potente refuerzo inmunológico. Siéntese a la luz directa del sol durante al menos 15 minutos al día si se siente mal. Se ha demostrado que la luz del sol mata los virus, las bacterias y los hongos y también produce serotonina, una hormona clave que estabiliza el estado de ánimo, la sensación de bienestar y la felicidad.
  • Remedios caseros. Si le funcionan, utilícelos con orientación para adquirir conocimientos.
  • Recuerda las personas, las actividades y las cosas que te alegran y aumenta el tiempo que dedicas a disfrutarlas y agradecerlas cada día.

Acércate y abraza a alguien.

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Si sientes el impulso de abrazar a alguien, no lo dudes, pero asegúrate primero de que le parecen bien los abrazos. Los abrazos y la cercanía forman parte de lo que somos.

El distanciamiento social, el aislamiento forzado y el uso de máscaras son actos deshumanizados que van completamente en contra de nuestra necesidad humana básica de interacción social y contacto. Se ha demostrado que el contagio asintomático del virus es extremadamente raro en numerosos estudios, así que no dejes que el miedo te impida abrazar a alguien si quieres hacerlo.

Los abrazos son una maravillosa terapia contra el estrés porque producen sustancias neuroquímicas como la hormona oxitocina, que ralentiza el ritmo cardíaco y reduce los niveles de estrés y ansiedad, así como endorfinas, las hormonas naturales de la «felicidad».

¡Así que abrázate y sé feliz!

Practicar la gratitud

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La confianza y la gratitud son las piedras angulares de la paz interior y la felicidad. No olvides los enormes beneficios de estos regalos, que desempeñan un poderoso papel a la hora de llevarte a una sensación de calma.

Por ejemplo, cada vez que comas, imagina los hermosos campos y granjas de donde provienen tus nutritivos alimentos. Considera y agradece el viaje y las personas que te ayudaron a llevar esa deliciosa comida a tu mesa.

No es necesario ser religioso para adoptar la práctica de la gratitud: darse cuenta de lo afortunado que eres puede hacerte sentir mucho mejor.

Y lo más importante, confía en ti mismo. Usa tu intuición: sabes lo que te conviene.

La fatiga pandémica no es una enfermedad, es una oportunidad para cambiar

Recuérdese a sí mismo y a los que le rodean que la fatiga pandémica no es una enfermedad; es una respuesta perfectamente natural a una situación muy poco natural. Es la forma que tiene tu cuerpo de reconocer que algo va mal. Si comprende lo que es la fatiga pandémica, sabe que no es el único que la experimenta y sigue los consejos anteriores, obtendrá la fuerza que necesita para prosperar en estos tiempos inciertos.