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Desde la puesta en marcha de las vacunas experimentales Covid-19, se ha producido un aumento de diversas afecciones cardiovasculares que afectan a personas de todas las edades. En medio de esto, los medios de comunicación corporativos se han desentendido en gran medida de cuestionar este aumento, eligiendo en su lugar publicar una cantidad inusual de artículos que advierten de que las actividades mundanas causan riesgo de infarto o derrame cerebral.

El Consejo Mundial de la Salud (CMS) ha pedido que se ponga fin de inmediato a la promoción y el uso de las inyecciones de Covid-19 debido a una serie de razones, una de las cuales es el riesgo real de problemas cardiovasculares. El CME publicó anteriormente una declaración sobre el riesgo de miocarditis tras la inyección en niños.

Los medios de comunicación corporativos en su conjunto han dejado de informar sobre la realidad de estas inyecciones experimentales, incluyendo los riesgos y las consecuencias en la vida real. Por ejemplo, los datos del Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS) de los Estados Unidos de diciembre de 2020 a enero de 2022, muestran 578 casos de miocarditis y pericarditis en niños de 12 a 17 años atribuidos a la inyección de Pfizer; y un estudio reciente publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA), revela un mayor riesgo de miocarditis tras las inyecciones de Covid-19 con ARNm.

En lugar de informar sobre estos datos y experiencias individuales, como hicieron con los enfermos de Covid-19, los medios de comunicación corporativos están produciendo artículos que advierten que todo, excepto las inyecciones de Covid-19, puede causar problemas cardíacos. Algunas de las causas aparentes de los problemas cardíacos que han aparecido recientemente son

Aunque no todos estos riesgos están relacionados con estudios recientes, los medios de comunicación deciden informar sobre ellos ahora. Es irresponsable informar sobre actividades mundanas que no son nuevas y su riesgo para la salud individual, mientras que aparentemente se ignora a propósito el riesgo causado por las inyecciones de Covid-19 que sólo se convirtió en una variable en los últimos dos años.

Además de lo que parece ser una negativa rotunda a informar sobre los riesgos, algunos medios de comunicación llegan a decir que no hay ningún riesgo o que el riesgo de contraer el SARS-CoV-2 que se convierta en Covid-19 hasta el punto de que haya un riesgo para la salud cardiovascular es mucho peor que remangarse una, dos, tres o incluso más veces para la inyección.

También hay que señalar que en Internet circulan capturas de pantalla de titulares falsos que relacionan las actividades cotidianas con el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Entre ellas se encuentran, entre otras, las afirmaciones de que mullir las almohadas, respirar demasiadas veces al día, sacudir los edredones y el uso de juguetes sexuales aumentan el riesgo de infarto e ictus. También se están compartiendo capturas de pantalla de noticias anteriores a la pandemia, como si se hubieran publicado recientemente.

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